jueves, 11 de octubre de 2012

No sé.

Ya son muchas lunas de llantos apagados en la almohada.
Tu amor me dio de sí,
cuatro baladas y un funeral,
mal negocio dirían algunos.

Las curvas de palo santo me llenan,
me abrigan,
pero no son tu piel.

Y hablan,
hablan los que callan,
y entre líneas se escucha,
que ya no estás tan bien.

Te leo de vez en cuando,
desencantos en el iris,
negro,
azabache,
ven.

Ven y nos lamemos las heridas,
Ven.

La cama está como la dejaste,
no la he vuelto a hacer.

Son las dos de la mañana,
buena hora para comer(te)(nos).

no crees?

Yo te espero,
leyendo a Cohen,
y escuchando "I'm your man".

Confieso y...
regreso a...
pensarte en...
tal vez?

No sé.


Vicente Viz.

2 comentarios:

  1. Esa sensación de sentirme identificada con cada letra, palabra,,,gracias

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  2. Comparto con el anónimo esa sensación.
    Lamernos las heridas como quien se come un helado, de chocolate. Y galletas.
    He estado un poco perdida. Pero veo que tu no has perdido el tiempo para mejorarte y crecerte en esto de escribir.
    Espero una visita. Un abrazo.

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