lunes, 17 de septiembre de 2012

Ya va siendo hora.

Y de repente a las tres y treinta siete de la madrugada de un domingo te das cuenta de lo estúpido que fuiste. La tuviste, la tocaste, la abrazaste, la acariciaste, incluso la besaste, y de la misma forma la dejaste escapar. La escusa de que no apareció en el mejor momento solo sirve para intentar camuflar tu estupidez supina. Era ella, seguro. Y ahora puede que ya no la vuelvas a ver, en mucho tiempo (nunca). Ese pasotismo que tan orgullosamente imbécil has paseado por tu vida, a modo de SiHagoComoQuePasoNoPuedeAfectarmeNiHacermeDaño solo te ha servido para perder la oportunidad de estar con una mujer que seguramente te hubiese cambiado la vida. Asume, aprende. Y sobretodo abre los ojos, que ya va siendo hora.



Vicente Viz.

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